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La Coctelera

29 Diciembre 2005

El policial escandinavo en el punto de mira

Las brumas nórdicas, el rigor sueco, la frialdad noruega y la inmensidad finlandesa son los nuevos terrenos de juego. O al menos eso podríamos creer con el creciente entusiasmo, a menudo merecido, que las obras venidas del frío están causando en el panorama policial; Henning Mankell, Karin Fossum, Kjartan Flogstad, Äke Edwardson, Anne Holt…

Pero, ¿Qué diferencia al policial escandinavo?

Más allá del contexto geográfico y cultural, los autores ponen generalmente en escena detectives con características comunes:

1.Personajes desenfadados, desengañados y, por lo general, críticos con el ambiente social del país, como el famoso Kurt Wallander de Henning Mankell o el menos conocido Eric Winter de Ake Edwardson.
2.Desconfianza en sí mismos.
3.Un humor como remedio a la renuncia

Los ingredientes del policial escandinavo se funden en una salsa de desesperanza, depresión, melancolía, humor y sobretodo realismo.

La crítica social como telón de fondo

Esta crítica a la sociedad sueca (y más ampliamente escandinava) es a menudo un hilo conductor en la trama, la xenofobia, la homofobia, la educación sexual y frente a las drogas… Así, la ciudad de Ystad no es una desconocida, y las largas páginas en que Kurt pasa a la reflexión sobre el cambio, son una declaración sobre el “modelo” sueco.
De manera general, los detectives escandinavos son más bien "progresistas", capitalismo "salvaje" versus protección social se aborda sin rodeos. En sus investigaciones citan a menudo la dureza del mundo en que vivimos y las dificultades de algunos por sobrevivir.

Humor como remedio al pesimismo

El humor desempeña un papel importante en un gran número de autores utilizado para aflojar situaciones tensas o incluso explosivas.

La particularidad femenina
No son muchos los autores escandinavos que llegan a estos lares, y menos mujeres. Encabezan las damas del crimen escandinavas Anne Holt y Karin Fossum. El policial femenino escandinavo nos muestra a mujeres en un universo masculino donde deben imponerse chocando con los prejuicios de sus colegas. También, en sus novelas se encuentra la crítica social, más orientada hacia la crítica de la condición de la mujer en su país.

Criminalidad y literatura (Extracto del artículo La literatura noruega actual - algunas tendencias, publicado por el ministerio de asuntos exteriores noruego)
La cuestión de si la época influye en los escritores o si es a la inversa puede ser objeto de discusión. Desde 1980, muchísimos autores más jóvenes experimentan con un acomodado género policiaco. Los años noventa son decididamente el decenio de las escritoras de novelas policiacas. ¿Es posible que esta tendencia sea más importante de lo que podamos imaginar hoy día? ¿influirá ello quizás en nuestro concepto de los ochenta y los noventa?
La novela policiaca con matices políticos fue introducida —entre otros— por Jon Michelet en la década de 1970. El personaje de Michelet, Vilhelm Thygesen, policía de Oslo y (anti)héroe, hace frente a las peores manifestaciones de criminalidad política y económica. También dos novelas policiacas de Kjartan Fløgstad publicadas en los años setenta se inspiran en las novelas detectivescas americanas. Y Varg Veum, personaje creado por Gunnar Staalesen, es un detective algo más sentimental que sus modelos yanquis, que bebe aguardiente en lugar de whisky, mientras cae la lluvia en su Bergen natal y espera a que aparezcan nuevos clientes. En los años ochenta, el género policiaco sería "aceptado" en los medios literarios "finos" y en los círculos de lectores serios. Varios escritores jóvenes se consagraron como autores de relatos policiacos, así como de novelas "normales". Pueden citarse, entre otros, a Ingvar Ambjørnsen, Lars Saabye Christensen, Roy Jacobsen y Jo Nesbø. Existen claros rasgos comunes entre las novelas policiacas de estos autores y las intrigas de algunas obras de Jan Kjærstad que tienen como escenario la capital de Noruega; por ejemplo, Homo Falsus (1984) y Rand (1990).
La primera mujer que se incorporó al grupo de escritores mencionado fue Kim Småge, debutante en 1983 con Chapuzón nocturno (Nattdykk) y un consciente enfoque femenino, por lo que respecta al tema y al estilo. La producción de Kim Småge ha seguido con historias que se desarrollan en Trondheim y en la región central de Noruega. Pero hasta el decenio de 1990 no se manifiesta de lleno la aportación de escritoras al género policiaco. Varias autoras, entre ellas Anne Holt, Pernille Rygg y Kjersti Scheen, utilizan, con gran habilidad, el artificio tan de moda en la narrativa policiaca extranjera: la heroína detective. Unni Lindell y Karin Fossum optan por protagonistas masculinos. Fossum ha sido objeto de numerosos elogios por sus tres novelas sobre el inspector de policía Konrad Sejer y la han comparado con las "reinas británicas"de la novela policiaca.
Se ha afirmado que las novelas de detectives noruegas más recientes pueden leerse como "moderna literatura costumbrista", dada su estrecha vinculación a la localidad donde transcurre la acción, particularmente a las ciudades más populosas como Oslo, Bergen y Trondheim. El colorido local contribuye a hacer de un género literario de importación un producto marcadamente noruego. Las condiciones económicas imperantes en los años ochenta sientan el fundamento para urdir intrigas creíbles y harto dramáticas. No obstante, en varios de los escritores, es evidente la intención de incluir en el marco "prestado" un contenido más ambicioso. En el debate actual sobre formas novelescas modernas o tradicionales, el modelo policiaco ha servido de respiradero.
Hasta el presente, esta tendencia parece acentuarse en la década de 1990: el género policiaco es objeto incluso de mayor atención, debido especialmente a que los autores "serios" lo utilizan como fórmula, bien con entera dedicación o como hace Torgeir Schjerven en su muy encomiada Rodeo a Venus (Omvei til Venus) (1994), componiendo un pastiche burlón al modo de Paul Auster y de David Lynch en la serie televisiva Twin Peaks.
Por otra parte, es sorprendente observar cuántos autores han abandonado el tradicional estilo de orientación épica, realista o psicológica de la narrativa noruega, desviándose hacia lo fantástico, lo irreal.

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

julio de mingo gonzalez

julio de mingo gonzalez dijo

Quisiera saber si hay publicada en castellano alguna novela negra de Anne Holt, además de Castigo. Saludos Julio

9 Abril 2006 | 08:46 PM

Sangre Polar

Sangre Polar dijo

Pues no, por el momento Castigo publicada el pásado 2005 es la única novela de la autora en España y desconozco si Ediciones B tiene intención de publicar otra novela suya.
Saludos.
Álvaro

9 Abril 2006 | 09:24 PM

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Sangre Polar es un nuevo espacio dedicado a la literatura policial en todas su vertientes, ya sea; giallo, polar, hard boiled, crook history, non fiction novel...

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