Se equivocan con Battisti por Barbara Spinelli.
Artículo publicado en Le Monde el 14 de marzo de 2004.

Queridos amigos franceses;

Hace semanas que visito sus espacios de Internet dedicados a la liberación de Cesare Battisti. Leo sus invectivas contra lo que llaman “los tribunales especiales italianos”. Tribunales "reservados a la extrema izquierda", que habrían condenado sin pruebas a Battisti y a muchos otros por actos que no habrían cometido. Si no viviera en París desde hace veinticuatro años, tendría la impresión de estar en otro país, rodeado con altas murallas que impiden a sus habitantes ver el mundo exterior. Quieren ser los espíritus más libres de Europa, y sin embargo están encarcelando sus mentes. Quieren ser los espíritus más universalistas, y parecen hundidos en un singular provincialismo, con los defectos que acompañan. El más grave de estos defectos, a mi parecer, es la ignorancia. Es una ignorancia perentoria, que no quiere conocer la verdad, la evita. Sé que el hecho de ir a contracorriente es también una virtud. Pero, hoy, son víctimas de su revés: a fuerza de escuchar ex terroristas hablar de Italia, se ajustan a su visión. La mayoría de ustedes no conocen nada del expediente judicial de Battisti, y en muchas ocasiones esta ignorancia es patente. Sorprende ver a un intelectual pronunciándose con certeza sobre cosas que ignora. Querría recordarles algunas cosas; el terrorismo se ha cobrado en Italia un total de 349 muertos y 750 heridos, que extrema izquierda y terrorismo de izquierda no son la misma cosa, y que en Italia, en los años setenta, no hubo guerra civil, ni una insurrección antifascista. Pues no existe esta guerra de la que hablan. Es pues peligroso hablar de responsabilidad colectiva, ya que la responsabilidad es siempre individual. A vuestro modo de ver, Battisti pertenece a una "generación de vencidos", pero no es verdad: Battisti pertenece a un grupo de condenados por contumacia que no purgaron su dolor. El grupo que fundó no tenía nada de idealista. Los Proletarios armados para el comunismo organizaron dos homicidios: uno contra el funcionario de prisiones Andrea Santoro, el otro contra el policía Campagna (cometido por Battisti en persona). ¡Luego decidieron cargar las culpas a varios comerciantes! defendiéndose contra lo que llamaban las "expropiaciones proletarias". Así asesinaron en Venecia al carnicero Sabbadin y en Milán el joyero Torregiani: Battisti participó en el primer asesinato y concibió el segundo. Después de todo esto, Battisti fue condenado por contumacia, porque se había evadido de prisión en 1981. Un tribunal le reconoció culpable de 4 homicidios, el veredicto; prisión de por vida. Los que se refugiaron en Francia no saben lo que es, pero, ustedes también, parecen ignorarlo. Parecen ustedes indignados por la detención de Battisti; ustedes que nos enseñaron a dudar hasta de nosotros mismos. El error que cometen con respecto a Battisti es intolerable. Sin embargo - precisamente porque vivo en Francia -, no puedo limitarme a enumerar todas las incongruencias que enunciaron - el más terrible; calificar a Battisti de "víctima de los años de guerra". Querría comprender la razón de esta ignorancia perentoria. Querría conocer el porqué de esa indiferencia con respecto al dolor de las auténticas víctimas que Battisti asesinó. Intento pues establecer el retrato-robot francés para comprender cómo tantas virtudes pueden transformarse en defectos. En primer lugar: el compromiso para la libertad de otros. Militaron a favor de Solidarnosc, contra Milosevic, para los Chechenos. Fueron los primeros en comprender que el comunismo era un mal totalitario. Pero este universalismo ignoraba el mundo alejado y privado. Son universalistas, pero nacionalistas cuando se trata de Europa con que se construye una unión política, militar y tan judicial. El segundo aspecto es 1968, de aquella época conocieron las glorias, pero no los horrores. Fueron demasiado inteligentes para pagar, como en Italia y Alemania, el terrorismo. A la larga, sin embargo, tampoco les favoreció. El pseudo romanticismo revolucionario que no aceptaban, lo proyectaron al exterior, en países inventados sobre el método exótico: lo proyectaron sobre Battisti. La tercera virtud está vinculada al papel del intelectual. Refugiado en Francia, Battisti escribió novelas. Se volvió "uno de los nuestros". En la defensa corporativa, son incomparables: Battisti se convirtió en un intelectual, por lo tanto es intocable. No es la mejor manera de defender una profesión a menudo despreciada por la política. La cuarta virtud es la revolución, que se ha convertido en fetiche: defienden a cualquiera que se declara revolucionario. La verdad es que conocen la Italia de los años de guerra por los ojos de los que, refugiados en Francia, les vendieron su falsa historia con la técnica que utilizaban los vendedores ambulantes de los años cincuenta para publicitar sus productos adulterados. Existe, en Italia, una excelente literatura sobre el terrorismo: esa vale la pena ser leída. Les ruego, no hablen más de refugiados, cuando se trata de condenados en fuga. Sabe que su visión de nuestra justicia es idéntica a las declaraciones que hace diariamente Berlusconi. Me imagino que quieren ayudar a la Italia honesta. Pero no la ayudan. Italia que, hoy, frustrada por Berlusconi, lucha por la defensa de las instituciones, comenzando por la de la magistratura. Una última palabra sobre la doctrina Mitterrand, que consistió en acoger a los terroristas a condición de que renunciasen a la lucha armada. Desde un principio esta doctrina ya era errónea. Además, excluía explícitamente el crimen de sangre del derecho de asilo y, en cualquier caso, no puede tener valor jurídico.