Vernon Sullivan, el hombre que nunca existió
Escupiré sobre vuestras tumbas, aquella amenaza de Vernon Sullivan, manifiesto contra la sociedad racista americana, centro de las censuras, fruto de una pequeña apuesta entre el editor Jean de Halluin y el propio Boris Vian. Se trataba de imitar una de esas novelas novelas negras americanas a las que el público de la época era tan aficionado, firmándolo con un seudónimo y atribuyendo la traducción a Vian. Por supuesto el autor francés ganaría la apuesta, es más, tanto la crítica como el público tardaría tiempo en enterarse de que el autor y el traductor eran la misma persona; Boris Vian el mentiroso de los tiempos modernos como se le conoció después. Pero mucho antes de todo esto, la novela -tachada por la crítica de violenta y pornográfica- ya se había convertido en todo un exito de ventas, debido sobretodo a la gran publicidad que las asociaciones de acción moral y social llevaron acabo.
Aún así no faltaron las anecdotas; un estudiante de comercio asesina a su profesora y se suicida después de haber abandonado cerca de él la novela de Sullivan por la página en la que el héroe asesinaba a una mujer, y el libro se convirtió en el best seller de 1947. El asunto se conviritó en un escándalo y la amplitud de éste se vío aumentada por los debates que suscitó la responsabilidad del autor, la libertad de expresión... que explican por que al principio de su carrera Vian, al ser identificado como Sullivan, fue tratado como un escritor poco serio, impertinente y ridiculo. La crítica no le perdonaría nunca el haberse burlado de ella y no disimulará su rencor cuando tenga que recurrir a sus novelas, centro también de la indiferencia de sus contemporaneos, tales como Sartre.
Pronto cambarían las cosas, y si Vian era considerado como el gran autor del siglo XX, Sullivan se veía menospreciado y condenado por haber sido el infortunio de Vian. Escupiré sobre vuestras tumbas, Todos los muertos tienen la misma piel, Que se mueran los feos y Con las mujeres no hay manera caerían en el olvido.
En su primera etapa como "traductor", Vian hizo creer que en realidad existía una versión original en ingles, sin embargo, gracias a este engaño más tarde Vian se convertiría en el traductor al francés de las obras de Chandler, Cheyney y Cain. Vian dominaba bastante los temas y técnicas de la novela negra así como la lengua americana como para realizar traducciones de calidad. Declaraciones de su mujer, e incluso diversos artículos publicados acerca de McCoy, Cheyney o Hemingway ponen de manifiesto que Vian apreciaba la novela americana en general, la novela negra en particular, y que era propenso a leerlos en su lengua original.
Sullivan, el hombre que nunca fue traducido
Cabe dividar la obra de Vernon Sullivan, diferenciar las dos primeras de las dos últimas, simplemente porque la identidad del autor se reveló y este acto tuvo repercusiones tanto en el publico como en el autor. Una vez hecho publico el escándalo, las dos primeras novelas de Sullivan censuradas y solucionado el misterio, el publico dejó de prestar atención a sus novelas. Las cuatro obras fueron creadas como una imitación al policial americano.
Escupiré sobre vuestras tumbas y Todos los muertos tienen la misma piel siguen la vía de las novelas negras violentas cuyo héroe es un criminal. En cambio, las dos últimas son una crítica caricaturesca de la sociedad, que sirve como autoparodia.
El idioma es, tambíén, un punto diferencial entre sus obras. El americano no solo influirá en su trama, también lo hará en su legunaje, de modo que Vian adoptará un vocabulario más violento y marcado por la globalización, un homenaje a sus influencias. Los ejemplos de este arte de dar a un texto francés un toque americano son numerosos.
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