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La Coctelera

20 Enero 2006

¡Que se lo lleve el diablo!


Solo un motivo me mueve a escribir una novela, ser publicado y leído. No distingo entre la literatura en general y el policial en particular, solo entre buenas y malas novelas. Un buen libro envuelve al lector en un nuevo mundo, es un experimento. Un mal libro solo sirve para que la actitud del lector de no experimentar con nueva literatura se vea reforzada.

Han pasado casi 100 años desde que un día de noviembre de 1906 naciese en Cincinnati, Ohio, John Franklin Bardin. Desgraciadamente, para muchos este nombre no significa nada y es que a día de hoy Bardin es un gran desconocido, él y su obra. Por suerte Ediciones B reeditó el pasado año su trilogía negra formada por las novelas El percherón mortal, El final de Philip Banter y Al salir del infierno.

Un esperanzado Bardin inició sus estudios en la universidad de Cincinnati para, un año después, abandonarlos obligado, sobretodo, por la situación familiar; su padre y su hermana habían fallecido. De modo que trabajará en un bar durante cuatro años y abandonará su puesto al enfermar de esquizofrenia paranoica su madre. Al poco de morir su madre, Bardin empezará a trabajar en una librería, primer contacto del escritor con la literatura y una de sus etapas más importantes en que conocería la obra de una de sus grandes influencias; Graham Greene. En 1943 casado y padre de dos hijos Bardin entra a trabajar en una agencia de publicidad. Es durante este periodo cuando descubre una de sus grandes vocaciones; la escritura y publicará su obra maestra, la trilogía Noir formada por los títulos El percherón mortal, El final de Philip Banter y Al salir del infierno. Conforme se avanza en la lectura de la trilogía uno descubre que Bardin se hizo más biográfico y personal, así, mientras El percherón mortal partía de una situación irreal para desembocar, como siempre, en una historia de locuras, El final de Philip Banter narra la deseperación y el chantaje de que es victima un agente publicitario y, por último, Al salir del infierno en que Bardin vuelca y plasma la experiencia de su madre en una historia protagonizada por una mujer esquizofrénica.

El final de Franklin Bardin

Después de 20 años, Bardin empezó a escalar puestos en la agencia publicitaria hasta convertirse en su director. Hacía el final de este periodo, alrededor de 1960, una vez divorciado y vuelto a casar, abrió un taller de escritores en la gran manzana. Después vendría un periodo fructífero en que llego a publicar hasta 7 novelas justo antes de fallecer en verano de 1981.

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