O al menos eso dice el cartel publicitario de este film colombiano, de los pocos que nos llegan del país latinoamericano. El filme en cuestión es "El rey" que se estrena hoy pese a estar rodada hace dos años. Y es que desde y gracias el estreno de "María llena eres de gracia", de su gran aceptación tanto por crítica como por público, de sus varias nominaciones a Oscar's, Globos de Oro y demás premios de la farandula hollywodiense, el cine latinoamericano -y en especial el colombiano- llega con mayor frecuencia a las carteleras españolas. Desgraciadamente este tipo de cine, si no viene avalado por una amplia lista de premios y nominaciones, no tiene gran repercusión en nuestro país razón por la cual pocos apuestan por ellas y solo se podrán disfrutar en algunas salas de cine.

"El rey" es, sobretodo, una apuesta arriesgada tanto para la distribuidora, que se ha atrevido a publicitarla hasta en la meca del cine donde fue exhibida en Miami y Chicago, como para el propio director, Antonio Dorado, también guionista de la misma y que sin miedo a la represión, a la censura, sin miedo a cualquier represalia por parte de los que en ella se puedan ver reflejados, ha sacado adelante este gran proyecto.

"El rey" cuenta la historia, desde unos ojos que estan cansados de los estereotipos, de la mafia colombiana, de las redes de tráfico de estupefacientes que cruzan el continente Americano de punta a punta, de los que cultivan y de los que consumen... la historia de Pedro Rey, quien en un principio no fue nadie, apenas un simple tabernero en un local de mala muerte en la Colombia de los 60, y poco a poco fue ascendiendo puestos en el narcotráfico.

Angustioso trhiller, como lo son la mayoría de ellos -otros tanto se pierden en el intento-, impresionante, revelador y valiente reflejo del origen del mundo del narcotráfico. Pero, ante todo, una clara muestra de que sin recursos también se puede hacer cine del bueno, del entretenido para muchos, del cotidiano para otros tantos, pero cine al fin y al cabo.