Siempre nos quedará París (IV)
-Guárdese su Whisky para más tarde- se desabrochó la chaqueta y extrajo un revólver apuntando a Rick- vayamos al aeropuerto.
Subieron al coche, Rick en el asiento del conductor y el capitán Renault a su lado. Cinco minutos pasaron hasta que las viejas y desgastadas ruedas del coche derraparon sobre la pista del aeropuerto. Fuera hacía frío, todo había sido invadido por la niebla, tan solo el ensordecedor ruido de los motores del avión dejó una pequeña esperanza en el capitán Renault. Abrió la puerta del coche y saltó de éste cuando aún no había parado. Avanzó gritando que detuviesen aquel avión. Rick le siguió.
-Capitán Renault, odio llegar a esto pero considero que no me queda otra opción. –Luís Renault se giró y vio que Rick le apuntaba con el revólver que se había dejado olvidado dentro del coche.
Avanzaron juntos, atravesando la niebla y el viento, hasta que descubrieron ante ellos aquella gran mancha que era el avión. Ilsa y Víctor se acercaron a Rick al verle junto al detective.
-Rick, no sé cómo agradecértelo. En su momento prometí que no me marcharía de tu lado y ahora por segunda vez tomamos caminos diferentes.
-Eso ya no importa, siempre nos quedará París. Ahora marchad, coged ese avión.
Las dos figuras desaparecieron engullidas por la niebla. Tan solo el ruido de los motores del avión dejaba constancia de que aún no habían partido a otro lugar, pero poco a poco aquel sonido se fue perdiendo.
-Ha jugado usted muy limpio Rick, no habría descubierto el paradero de esos visados si no llega a ser por aquel mensaje. Y ahora que lo pienso… que tonto fui, cuando le pregunté donde estaban los visados me lo dijo de forma indirecta, estaban… -Y justo en el momento en que el capitán iba a desvelar el paradero de los visados fue interrumpido por Rick.
-Luís, presiento que este es el comienzo de una gran amistad.
FIN
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