Ciudad de dios
Paulo Lins
Tusquets-Quinteto
Cuando uno habla u oye hablar de Ciudad de Dios tiende a pensar en la magnifica película de Fernando Mireilles (nominado al premio Sangre Polar por El jardinero fiel), pero antes de gestarse la produccion carioca se publicó la novela sobre la que se ha basado. Un desconocido Paolo Lins firma esta novela homónima que se ha convertido en todo un best seller en el país sudamericano.
Dividida en tres partes, tres historias que giran alrededor de un personaje distinto, Inferninho, Pardalzinho y Zé Miúdo, Ciudad de Dios narra con la frialdad del crimen por el crimen la rabia líquida que corre por las venas de más de 200 personajes que con sus historias componen este albúm de recuerdos de la favela más conflictiva de Brasil a lo largo de dos décadas. La historia de Inferninho está compuesta por decenas de historias, algunas de apenas dos páginas, donde cada personaje es más despiadado y retorcido que el anterior, donde cada historia es más cruda y repulsiva que la anterior, donde más de la mitad de los personajes que presenta acaban muertos por una u otra razón. Despúes de leer ésta primera parte el lector está listo para adentrarse en los laberintos de una ciudad donde no existe la caridad, la solidaridad y la comprensión y donde reina la venganza, la dominación, el poder y ante todo, la muerte. Lins comete el error de crear personajes estereotipados, en Ciudad de Dios nadie tiene personalidad, todos nacen del mismo molde y por eso ya nada ni nadie crea espectación. La historia de Inferninho recoge pequeños retazos de vida sin ninguna conexión y que acaban agotando al lector. Afortunadamente la dos historias siguientes tiene un argumento más definido pero con la estela de crudeza repulsiva a la que el lector se ha acostumbrado y se ha hecho inmune el resultado no consigue despegar y es que a Ciudad de Dios le sobra sangre y crímenes.
Después de leer Ciudad de Dios nos queda la sensación de que el argumento bien podría resumirse en diez lineas y desarrollar en no más de 250 que es lo que hizo Fernando Mireilles en su película y no se asusten, le he dado 2 de 5 porqué primero vi la película y sabía a que me enfrentaba, un lector que no conozca la historia y se decida a empezar primero por la novela puede tener otra opinión. Mi opinión es que ésta es una gran excepción de esa idea que todos tenemos, la de que los novelas son mucho mejores que sus versiones cinematográficas.

El problema de la película es que está hecha para satssfacer a un público criado al gusto hollywoodiense, con un ritmo sincopado y un desarrollo de la historia muy parecido al de películas de inciación gringas. Si le quitas el espectáculo la película se vien un poquito abajo, ¿ no?, porque le falta más profundidad.
Desconozco la novela pero creo que la película tiene algo de estética de videoclip: con demasiada furia. Más o menos lo que ya han comentado antes
A mí la película me parece una auténtica "obra de arte". Meirelles enseñó más crueldad sin necesidad de mostrarla. Fotograficamente y en montaje, una auténtica joya. Además, cuando sabes que no hay ningún actor profesional, más se me ponen los pelos de punta. No he leído la novela, por lo que no puedo opinar sobre ella.
Con toda honestidad "Ciudad de Dios" es un grito en la soledad, de una sociedad que conocemos pero que deseamos ignorar, cinematograficamente hablando tiene una excelente estructura dramatica, con personajes que lamentablemente seran estereotipados pero que emergen con fuerza en la pantalla pues nos cuentan lo que son, quienes son y lo que se niegan o no a ser.
la pelicula es excelente en todos los sentidos,hay muy pocas de ese estilo q parezcan creibles transmite realidad
oe que bien esa pelicula no crei que brazil ubiera sido asi bueno el prtagonista la hizo bien
El empleo de la "estética video-clip" no es más que una manera de evitar que nos identiiquemos con sus protagonistas. La estética es una estrategia brechtiana que imprime un ritmo al tiempo que nos hace ser conscientes del conjunto de lo que se nos cuenta. Es decir nos mantiene con un pie fuera de la trama para que podamos ver el bosque en vez de los árboles. Lo profundo de la película ocurre en nuestra cabeza, no en la pantalla, gracias a que un director como la copa de un pino ha sabido cómo contarla para que reflexionaramos sobre la banalidad de la muerte en ese entorno y sus porqués.
En Hollywood la violencia es coreografía (con contadas y excelentes excepciones). Meirelles ha afirmado en repetidas ocasiones que detesta "hacer de la violencia un gag, al estilo de Tarantino" . Aquí la matanza es futil y puedes sentir el vacio de toda esa barbarie. Donde otro pondría a vencedores y vencidos, Meirelles sólo nos muestra a víctimas (por muy asesinas que sean). La adaptación es un auténtico PRO DI GIO.
Vamos, que me gusto ja, ja, ja...
Saludos bacterianos.
la pelicula es una masa , una de las mejores que e visto.