Ayer estuve en el reino de las sombras
Hay palabras que dibujan un lugar, un personaje o un acto, palabras que son el soporte de la imaginación... y hay palabras que quedan destruidas, que no son más que sombras, palabras transformadas en imágenes que han perdido el sentido, el mensaje, en su metamorfosis. Hollywood es como Gila, su boina roja y el teléfono en la mesita. Hollywood es dinero, y dinero llama a dinero. Hollywood es esa máquina que convierte cada novela en película, esa máquina que pierde aceite a cada palabra que estruja. Es el reino de las sombras, la frustración y humillación de tantos escritores, Hollywood y literatura es un coctel que no siempre dio buenos resultados.
Todo comenzó cuando solo eran sombras, nada más que sombras, cuando habrían la boca y los ojos expresaban la tristeza de no poder hablar, entonces habrían más los ojos y movían las manos como unos energumenos y de repente una pantalla negra con letras interrumpía la imagen. Sombras nada más, cine mudo.
Poco después, cuando a las imágenes se les unió el sonido, llegarón a Hollywood los primeros escritores, ingenuos, que abrieron las puertas del reino al resto del gremio. La mayoría de los escritores que llegaron a Hollywood lo hicieron con la intención de enriquecerse, gran parte de ellos tenían familia que mantener o algunas propiedades en bancarrota como Faulkner que colaboró en la gestación de dos grandes clasicos del cine (negro en particular), Tener o no tener y El sueño eterno. Al Nobel le siguieron otros escritores entre los que destacan los negrocriminales Cain, Chandler o Hammett además de Fante, Dos Passos, Parker o Scott Fitzgerald que peregrinaron durante la década de los años 30 y 40 a la meca del cine.
Pero Hollywood no solo era ese trampolín hasta el estrellato-estrellazo, era la ciudad del deseo, allí cualquier pasión se convertía en vicio. Las productoras les explotaban, se quejaba Chandler, apenas les tenían en cuenta y se sentían humillados. Ese caracter altivo, esa mirada fría y ese desdén recriminatorio de aquellos escritores cuya modestia se había quedado en las puertas de la ciudad se vio reprimida. Habían vendido su alma, su obra, y era tan triste despedirse de ella que habían decidido acompañarla hasta allí. Una vez en Hollywood quedaron hipnotizados por ese brillo barato de las estrellas que habían visto en el cine y que ahora podían tocar, por la comodidad de vivir en habitaciones de hoteles de cinco estrellas.
Hammett y el maldito Hollywood
Hammett llegó a Hollywood en 1930 cuando su primera novela, Cosecha Roja, escrita tan solo un año antes iba a ser llevada a la gran pantalla por la Paramount. Hammett, al contrario que otros escriotes, "no había vendido su alma al diablo", el dinero no le atraía y a la productora le costó que firmase un contrato. Hammett era inmune al virus Hollywood y defendió sus ideas y sus caprichos ante la productora. Roadhouse Nights se estrenó ese mismo año, una producción que duraba poco más de una hora y cuyo reparto no encabezaba nadie de prestigio no podía tener éxito y en efecto la película no hizo mucho ruido. Pero Hollywood como una femme-fatale no se dio por vencido y descubrió las debilidades del joven Hammett, el alcohol. Quizás sea porqué el fracaso de la película no le permitió imponer sus ideas en los siguientes guiones o porqué la productora dejó de confiar en él, quizás porqué ahora se limitaba únicamente a corregir los guiones, sea por lo que sea Hammett comenzó a beber. Por encargo comenzó a escribir la serie del agente secreto X9 que debía hacer frente al fenómeno Dick Tracy, mientras tanto Dashiell acudía a fiestas, y gastaba su dinero en trajes, limusinas y alcohol. Fracasó, ni X9 pudo hacer frente a Dick Tracy, más que nada porqué Hammett no cumplía los plazos para entregar las historietas, ni sus correcciones y guiones gustaron a la productora y abandonó Hollywood.
Hollywood siempre llama dos veces
James M. Cain era periodista cuando el Crack del 29 y el inicio de la Gran Depresión llevó a la mayoría de empresas a reducir su plantilla, así que Cain fue despedido. Pero aún así fue afortunado y la suerte se materializó en forma de contrato como guionista para la Paramount. Poco después llegaría el caso Synder-Gray semilla de El cartero siempre llama dos veces que batió records de ventas sobre todo por la polémica que desato su censura en varios estados y pronto se compraron sus derechos para realizar una versión cinematográfica, aunque ésta se vio retrasada. Poco después y siguiendo la estela del famoso caso de asesinato publicó Pacto de Sangre. Billy Wilder compró los derechos de la novela y llamó a Cain para que escribiese el guión pero el escritor no aceptó ya que estaba escribiendo otro guión para la Fox de modo que contrató Chandler que por aquel entonces odiaba a Cain, de quien decía que le había plagiado. Cain siguió publicando novelas polémicas alternandolas con guiones para películas y en 1944 Wilder estrenó Perdición, en el 45 Curtiz dirigió Alma en suplico basada también en una novela de Cain y en 1946, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y antes de que la censura hiciese mella en la historia, se estrenó El cartero siempre llama dos veces.

Fantástico artículo, Alvaro. Te estás convirtiendo en una enciclopedia andante del género.
Jeje, muchas gracias Jesús.
Estoy de acuerdo con Hueso. Fantástico artículo. Muchas gracias!
Yo leí un cuento de James M Cain hace mucho que se llamaba algo como "La chica de la lluvia". NUNCA pude encontrarlo en ninguna librería y menos aun, en internet. Recuerdo que me había encantado. Nadie sabe en donde lo puedo encontrar, no?
...Si hay un solo lugar en la tierra donde nadie es quien realmente dice ser ese es Hollywood. Si hay un solo lugar en la tierra que despoje a un ser de todo para convertirlo en nada ese es Hollywood...