Hoy es sábado, ocho de julio. En el abergue no pude dormir porqué mis compañeros de habitación, un grupo de jovenes con sínrome de Down, se pasa la noche cantando "Paquito el chocolatero". A las cuatro y media (de la tarde) cojo un autobus. Paro enfrente de la Semana Negra. Recorro sus tenderetes con objetos de artesania, trenzas, tabernas... Llego al epicentro de lo negro. Enfrente la Carpa del encuentro, a mi izquierda puestos de librerías, primero La Central, Mazinguer, estudio en Escarlata... y a mi derecha La Carpa de A Quemarropa. En la Carpa del Encuentro hacen una ertulia sobre Franco, sobre que hubiese pasado si no hubiera muerto. Un tertulia que duraría tres días y ya me había aburrido en su primera sesión. Luego llegó Ignacio Martinez de Pisón de la mano de ángel de la Calle para presentar su libro Enterrar a los muertos que más tarde se alzaría con el Rodolfo Walsh. Una presentación muy interesante, quizás la más interesante de todas a las que asistí durante los 10 días. Hasta las nueve no hay nada que capte mi interés en el programa del festival. Jimmy Massey escoltado por Crisitina Macía y Paco Taibo ha venido a limpiar su alma, a pedir perdón por todos los crímenes gratuitos que ha cometido, por toda la gente indefensa que ha asesinado. Nada mejor que escribir un libro que si no sirve para purgar los pecados y limpiar el alma por lo menos le llenará las arcas. Y me marcho, me marcho cuando todo ha acabado paraa mí, cuando me puede el sueño, cuando me resulta demasiado melindroso este marine. Cojo mi autobus y espero una hora antes de llegar a mi albergue donde ya desde la puerta se escucha "Paquito el chocolatero".
De nuevo no he dormido, pero empiezo a asumir que no lo lograré durante días, por lo menos hasta que se marchen. Luego el encargado del albergue me informa de que se van el mismo día que yo y me entra una depresión. Vuelvo a coger mi autobus a la misma hora. Vuelvo a recorrer las paraetas que estabán en el mismo lugar y a la misma hora el día antes. Vuelvo a la tertulia sobre Franco que empieza a ponerse interesante. Luego voy por primera vez esta Semana a la Carpa de A Quemarropa, decorada con lamparitas al estilo restaurante chino. Todo cortesía de IKEA. Paco Camarasa de Negra y Criminal presenta Manuscrito criminal que recoge las impresiones de los participantes del seminario sobre novela negra celebrado en Salamanca. Vuelvo a la Carpa de Encuentro donde Santiago Roncagliolo presenta su premio Alfaguara Abril Rojo. A las nueve, cuando medio mundo ha desaparecido para ver la final del Mundial continuo en la Carpa con Jesús Lens que no para de mover las piernas, nervioso, porqué ahora le toca presentar a Barry Eisler padre de la serie Sicario. Poco antes Jesús y yo hemos estado revisando posters y fotos en blanco y negro de algunos rodajes míticos como La naranja mecánica, Cantando bajo la lluvia y demás. No he leído nada sobre Eisler, conocerlo en persona tampoco me ha animado, el tipo será o no buen escritor pero si no tienen éxito sus novelas debería buscar trabajo en algún show de esos que hacen en prime time en la tele americana ya que el tio está hecho todo un showman. Después de las palabras de Camarasa y Lens, se levanta de la silla donde a permanecido medio aburrido toda la presentación, agarra el micro que hay sobre la mesa y a continuación nos esperan, a los pocos que estamos por ahí, cinco minutos de discusiones entre el traductor y el organizador por problemas con el micro. Luego Eisler se pasea por el escenario bromeando con el final del mundial o cualquier cosa y da paso rápidamente a las preguntas. Y entonces levanto la mano, sin a penas dejarle tiempo a respirar y hago una de esas preguntas tontas que solo sirve para que el resto del personal se despierte. ¿Como se entra y como se sale de la CIA? Y luego resulta que es como un Burguer King. Rellenas papeles,les gustas, te contratan, te aburres y te marchas. A eso de las diez yo hice como Barry Eisler y me marché.