El diablo usa tacones
La primera dama negra

Más allá de la alfombra roja, la avenida de Broadway o el paseo de las estrellas, el nacimiento de la mujer fría y calculadora tiene su origen fuera de las murallas de la meca del cine y su época. Concretamente en el siglo XVI, con novelas como “Macbeth” u “Otelo” del literato Shakespeare. Eso en la ficción, pues en la realidad su origen va más allá, con mujeres como Eva o Dalila -quien engañó a su prometido, Sansón, haciéndole creer que el secreto de su fuerza residía en su larga melena, para acto seguido cortársela y humillarle-. En el año 1930 una joven actriz de cabaret irrumpe en el séptimo arte con una película, “El ángel azul”. A pesar de que las anteriores apariciones de la actriz en otras producciones no tuvieron éxito ésta cambiará su carrera. El éxito comercial del film provoca que la actriz (Marlene Dietrich) y su director viajen a Estados Unidos, donde debutarán en los estudios Paramount y coincidirán en 7 producciones, una de ellas “El diablo era mujer” (“The Devil is a woman” 1935) considerada la primera aparición de una mujer fatal en el cine. En el film, Dietrich encarnaba a una mujer de deslumbrante belleza inalcanzable, desencadenante de un duelo entre su amante y el hombre que en algún momento lo fue. Ambientada en Sevilla, Dietrich ayudará a su amante a escapar de la policía y juntos cruzarán la frontera con Francia. Sin embargo la actriz ya hizo de mujer fatal anteriormente en “Fatalidad” (“Dishonored lady” 1931) en la que interpretaba X-27, una espía austriaca al más puro estilo Mata Hari. X-27 es una prostituta que al ser requerida por el servicio secreto austriaco se convierte en agente secreto. Con sus encantos y exótica belleza la mujer descubrirá secretos del enemigo, salvará millares de vidas y alterará el curso de la guerra. Sin embargo se enamorará de un agente ruso, lo cual supondrá su perdición.
Los límites de la fatalidad
La mujer fatal debe su fuerza de seducción a dos límites bien distintos; el poder y la fantasía masculina. Eso explica que haya nombrado a Eva como una de las primeras mujeres fatal, pues, todos recordamos al demonio en forma de serpiente que convence a Eva para que coma una de las manzanas del árbol prohibido con la promesa de convertirla en diosa y darle poder. Pero sin embargo para religiones como la mesopotámica, la judía o la hebrea la aparición de Eva fue posterior a la de Lilith, una mujer independiente, espontánea, atractiva pero tambien rebelde y maligna. Adán y Lilith no encontraron la paz juntos, ya que cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba. Indignada, invocó a Dios y le pidió alas para huir lejos de Adán y Dios se lo concedió. Adán se quejó al creador y éste envió tres ángeles a recoger a Lilith y traerla de vuelta. Pero no regresó y fue castigada.
El recurso femme fatale
Los franceses usaron el termino femme fatale mientras que los norteamericanos el de spider woman (mujer araña)* para definir esa mujer atractiva y seductora de labios rojizos bien perfilados, cabellera rizada deslizándose por el cuello y breves vestidos negros. Junto al gangster o el detective, la ostentación de su cuerpo atrae, seduce, excita e incita, provoca y hechiza. Sentada en una esquina de la barra de un bar o en una mesa de un rincón en un tugurio de mala muerte, en moteles o callejones, su figura se dibuja por la tenue luz de farolas o bombillas desnudas que cuelgan del techo mientras expulsa suavemente el humo del cigarrillo por la boca. Fría e inalcanzable, distante y glacial, esboza de vez en cuando una sonrisa equívoca mientras su mirada pérfida te busca. La agudeza e inteligencia, la rapidez de reflejos, la elocuencia en cualquier respuesta, el erotismo, la sensualidad, la pasión y el deseo les darán la sensación de estar por encima de cualquier hombre. La belleza y sexualidad, dones rentables, les darán dinero. El dinero poder. Y por él engañarán, robarán e incluso matarán.
Sexualmente insaciables
“Hay mujeres veneno, mujeres imán,
hay mujeres consuelo, mujeres puñal,
hay mujeres de fuego, hay mujeres de hielo,
mujeres fatal.”
Joaquín Sabina, Mujeres Fatal
Se acercan osadas, con sus esbeltas piernas encorsetadas en negras medias, mantienen atrevidas conversaciones, cantan y bailan desvergonzadas, se perfuman y peinan frente a espejos, se enfundan en deslumbrantes trajes de satén negro, ocultan la mitad de su rostro tras su cabello ondulado, entornan los ojos a causa del humo del cigarrillo, perfilan sus labios de intenso carmín…mujeres que protagonizaron durante las décadas de los 40 y 50, más la primera que la segunda, la mayoría de films de género negro y llegaron a convertirse en mitos eróticos. Buscaban la satisfacción sexual fuera del matrimonio, se convirtieron en las queridas de viejos ricachones y en las amantes de jóvenes y atractivos obreros, no tenían familia ni pensaban en crearla, en algunas ocasiones incluso las destrozaron, jamás tuvieron hijos… nunca les atrajo la idea de casarse e incluso sin haber contraído matrimonio se mostraban infelices. Siguen siempre el mismo esquema, ella se siente atada a un hombre mayor y adinerado que no ama, hasta que un día aparece un joven que se enreda en su telaraña y queda hipnotizado por sus encantos, juega con él con la intención de acabar con su marido, y finalmente, acabará enamorándose.
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Francisco Ortiz dijo
Magnífica disección: sólo puede uno aportar asentimiento y admiración. Un saludo.
23 Agosto 2006 | 01:01 PM