"Ya no responde ni el teléfono...
Se fué, se fué, el perfume de sus cabellos,
se fué, el murmullo de sus silencios,
se fué, su sonrisa de fábula,
se fué, la dulce miel que probé en sus labios...
Encadenada a noches de locura,"

Laura Pausini, Se fué como escrita para Cary Grant

20 años han pasado, y como dije hace pocos días cualquier aniversario es bueno para recordar. Para recordar su innegable facilidad para sonreir y hacer sonreir, para recordar "sus ojos claros, serenos, que saben mirar airados o saben mirar al menos" decía Howard Hawks, su aire de galán inocente, su predilección por la comedia y la predilección de la comedia por él y aún así resulta indudable que en sus mejores películas no reíamos tanto como nos tenía acostumbrados, sus mejores películas eran negras, muy negras. 20 años se cumplen desde la muerte de Cary Grant, un hombre al que las malas lenguas y los Oscar's nunca le hicieron justicia. Dos veces estuvo nominado a la estatuilla dorada, la primera por Serenata dorada y poco despúes por Un corazón en peligro, se lo llevó bastantes años más tarde cuando por fin tuvo la certeza de que esa vez no se le escaparía, era un Oscar honorifico. Mucho han dicho las malas lenguas, lo más grave; que no era buen actor, el resto nos da lo mismo: que era homosexual, que era un mujeriego, que era tacaño, que consumía drogas... Solo al abandonar el cine descumbrimos qué le había llevado hasta allí, una familia problemática, una madre ingresada en un centro para enfermos mentales cuando Grant apenas tenía 15 años y un padre fracasado. Como más tarde reconocería el propio actor, "a lo largo de mi carrera no he hecho otra cosa que interpretarme a mí mismo a la perfección". Cary era, sin duda alguna, un personaje creado por sí mismo al que recurría cada vez que una camara le enfocaba.

La cara oculta

Hitchcock fue el primero en descubrir en Cary Grant una cara oculta, una obvia capacidad para la comedia que encubría un gran actor de suspense. De hecho la primera colaboración (después vinieron otras tres) entre la pareja formada por Hitchcock-Grant fue un thriller en el que el personaje que encarnaba Cary Grant entraba por la puerta grande del suspense con un papel de supuesto malo, en Sospecha. Quizás por eso, porque el público no estaba acostumbrado a ver a este galán en el papel de malo o simplemente por un final desacertado impuesto por la productora esta primera colaboración fue un fracaso. Desarrolló esta faceta una vez más, por segunda y última vez encarnó al malo en Charada . Pero de esta película ya hablaremos más adelante, recordemos que de no ser por que rodó Apartamento para tres en 1966 Charada se habría convertido en su última película. Regresemos a la pareja que formaron dos de las grandes aportaciones que ha dado Inglaterra al cine, ambos se volvieron a encontrar pocos años después de Sospecha en Encadenados la que me atrevería a calificar como la mejor película de Grant, de Hitchcock y de Bergman en todas sus carreras, sobra decir que es una de mis preferidas. Grant aprovecha sus dotes de maduro seductor para entablar relación con la hija de un espía alemán, por supuesto de forma deliberada, es un agente del gobierno norteamericano. Como en todas las relaciones que empiezan mal y a la fuerza aflora el amor, pero ya habrá tiempo para florituras, antes Ingrid Bergman (la hija del espía nazi) debe seducir a otro alemán, amigo de su padre, para sacar la mayor cantidad de información posible sobre él y sus contactos. Más tarde llegaría Con la muerte en los talones donde una curiosa confusíon en un restaurante provocaria una persección de infarto que llevaría a Cary a escalar las mismísimas esfinges de los presidentes Lincoln, Washington, Roosvelt y Jefferson en el monte Rushmore, y es que es en los restaurante donde el actor inglés protagoniza algunas de sus escenas más divertidas como la que da inicio a este film o la que protagonizaría junto a Katherine Hepburn en La fiera de mi niña, una comedia que resultaría, inesperadamente, un fracaso de taquilla. La última producción conjunta entre los dos genios fue Atrapa a un ladrón.

Siempre nos quedará la comedia

-Por cada cinco litros de vino añejo una cucharadita de arsénico, media cucharadita de estramonio y una pizca de cianuro.
-Mmm, es un buen combinado.
-Tanto es así que uno de los caballeros murió diciendo "¡Que delicioso!"
-Muy amable por su parte

La compasión también mata

Porque aunque donde más se lució Grant fue en el thriller o el drama la comedia siempre será el género donde más se le recordará, quizás porque la mayóría de las películas que rodó se incluyen en el cajón de las risas. Y no hay que olvidarse de Arsénico por compasión, una divertidísima comedia con toques de cine negro. Grant personifica a un crítico teatral autor de un best-seller que caricaturiza el matrimonia y precisamente la historia comienza en la agencia de solicitud matrimonial de Brooklyn donde Grant va a contraer matrimonio con Priscilla Lane. De regreso, una vez en casa de sus tías, Grant descubre un cadaver en un baúl. A esta situación rocambolesca le seguirán otras tantas que darán la sensación al espectador de ser, junto a Grant, los únicos que piensan que todo es una locura.