Brick

A mí me gusta el cine independiente, pero no aquel cine pretencioso que se rueda en estudios con un reparto encabezado por estrellas reconocidas (que actúan rebajando su caché como si fuese un proyecto caritativo a la vez que mejoran su imagen pública) y que más tarde es catalogado de independiente, tampoco me gustan aquellos proyectos que entienden por independiente confuso, estrafalario rozando la estupidez o se convierten en un monólogo filosófico aburrido, no me gusta el Dogma, ni sus movientos de cámara agotadores ni su estética hortera -y que nadie me linche por lo que estoy diciendo-. A mí me gusta la originalidad, con o sin recursos pero sin marear, y si por mi fuese todos los eneros de cada año marcharía al festival de Sundance, si tuviese el dinero suficiente para costeármelo y entendiese el inglés, pero no, ni lo uno ni lo otro. Afortunadamente no es necesario viajar a Estados Unidos para disfrutar del cine independiente que se proyecta en el festival más madrugador del año, tarde o temprano (desgraciadamente más tarde que temprano) las mejores películas de Sundance se estrenan en nuestros cines. Primero llegó el intenso drama Una historia de Brooklyn, más tarde esa maravillosa Little Miss Sunshine y ahora es el turno de Brick, premio del festival norteamericano a la película más original.
Pese a ser Brick una película sus influencias más destacables proceden del papel, este film noir independent adopta un estilo fresco, dinámico y original que recuerda a las tramas de Hammett y a los personajes de Chandler, referenciando también a la magnífica Muerte entre las flores de los Coen brother's todo ello transportado a la América actual desarrollándose en un instituto cuyos personajes aún no han superado la mayoría de edad. Sin embargo, desechen las primeras referencias fílmicas que hayan surgido en su mente después de leer las palabras instituto (afortunadamente no estamos ante ningún bodrio al estilo American Pie) o adolescentes (tampoco nos enfrentamos a otra tomadura de pelo independiente como El mundo de Lelan). Brick es una opera prima tardía que no quiso salir a la luz en su momento por que aquella era justamente la época de moda de las películas de institutos y adolescentes.
Brendan es un joven sin suerte pero cuando se es listo y un rato chulo uno tiene la certeza de que las cosas nunca acaban tan mal como dicta el destino. Pero aún así las cosas empezaron mal, con la desaparición y posterior muerte de Emily, su ex novia. Brendan inicia una obsesiva y absorvente investigación, con la única ayuda de su amigo Brain, que le llevará por unos derroteros que el joven no desconoce del todo. Por supuesto regresamos al mundo de las drogas, ese mundo al que tantas películas independientes, tantas películas de adolescentes y otras tantas policiales han dado rienda suelta en sus tramas. Ladrillo que es su título traducido (ridículo de modo que conservaremos el ingles que siempre queda menos hortera) no es una indirecta, no estamos frente a un film aburrido sino todo lo contrario, una película divertida con un buen ritmo y un gran guion, buenas interpretaciones y grandes dosis de suspense. Sin duda alguna una buena candidata al próximo Premio Sangre Polar de cine negro.
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