Las muñecas nunca mueren
Al contrario de lo que todos pensábamos y de lo que seguramente hubieramos hecho de habernos encontrado en su lugar obligados a decidir entre una y otra, Chris no mató a la mujer que no amaba. Al fin y al cabo su nueva vida, la que empezó al casarse con ella, sería mucho mejor que la que vendría en caso de deshacerse de ella. Pero él no la quería, eso lo sabíamos todos, lo descubrimos a la vez que él, quizás antes, él tenía miedo de reconocerlo para sus adentros y poner fin al que se presagiaba como un futuro interesante. Quizás ella también se oliese lo que estaba por venir así que decidió que si se quedaba embarazada él no la dejaría, pero el embarazo se hizo esperar. Aquello trajo más complicaciones a la pareja, él se sentía más desdichado y ella más frustrada. Para contrarestar est sentimiento él encontró en otra mujer la pasión y el amor que no le daba su pareja. Después de varios encuentros destrangis, Chris y su amante decidieron que aquello se iba a acabar, él dejaría a su mujer y se marcharía con ella. Nosotros esperábamos que ese fuese el final de un matrimonio sin amor, de tantas discusiones alrededor del mismo tema, de tantas respuestas negativas a tantas preguntas no mal encaminadas (¿Chris, tienes una amante?)... el final de tantas mentiras. Pero para cuando ya llegaba el final, no el que hubiera satisfecho a todo el mundo, simplemente el final, volvieron a complicarse las cosas; su mujer se quedó embarazada. Él decidió que no ya no tenía valor para huir, fue aquello o quizás la comodidad de una vida resuelta lo que le llevó a desistir de la idea. A nosotros no nos lo consultó, ni siquiera nos avisó, ni siquiera se lo dijo a su amante. Nosotros nos lo olimos cuando apareció con un revolver en la puerta de su casa. ¿Aquel era el final? De nuevo, no el que esperábamos. Ella murió, sí, eso estaba claro lo que no imaginábamos es que ella regresaría para encauzar la investigación sobre muerte. Ese era el final, las muñecas nunca mueren.
La que no existía
Si repasamos sus biografías descubriremos que por una u otra razón estaba predestinado que ambos se uniesen en algún momento de sus vidas; los dos nacieron en París -dos años de diferencia tampoco son muchos-, ambos tenían familiares que trabajaban en el servicio naval y ambos, pese a haber estudiado distintas carreras, acabaron publicando novelas. El primero -que de hecho publicó tres novelas antes de que comenzase a hacerlo su compañero- novela negra, el segundo novela de aventuras. Más tarde el segundo descubrió que su verdadera pasión era el género negro y se encontró con una novela del primero. La leyó, le gustó, y decidió publicar su primera novela policial. Por aque entonces el primero había sido condenado a dos años de prisión que no llegaría a cumplir por razones médicas. El segundo publicó su segunda novela negra, esta vez un ensayo, Estética de la novela policial, donde analizaba la obra literaria del primero. Fue ésta la excusa que llevó a Boileau (el primero) a comunicarse vía postal con Narcejac (el segundo). Su primer encuentro formal tuvo lugar el 13 de junio de 1948 pero no fue hasta dos años que ambos decidieron trabajar juntos. "Nos dimos cuenta de que la novela anglosajona, la novela enigma, el crímen, el sospechoso, la investigación , las falsas pistas... todo eso acababa de envejecer y no era aconsejable seguir en esa vía (...) quisimos hacer de la novela policial una novela breve que no aburriese pero sin renunciar al misterio que es para nosotros la esencia de la novela policial. Era casi idispensable trabajar en conjunto para lograrlo, uno ocupándose de la mecánica sin tener en cuenta a los personajes de los que ya se encargaría el otro.· Se intercambiaron los papeles cada vez que publicaban una novela, pero por lo general era Boileau quien se ocupaba de la intriga de la obra mientras que Narcejac se centraba en la psicología de los personajes. Escribieron su primera obra en 1951 a modo de maqueta pero no aparecería hasta 1958 bajo el seudónimo de Alain Bouccarèje. Con su segunda novela les llegó el prestigio que marcaría el resto de sus carreras, fue una jugada maestra y de hecho dos años después llegó la adaptación cinematográfica de la mano de Georges Clouzot, Las diabólicas (La que no existía). 
"Los autores del libro han imaginado una novela policiaca clásica, pero en lugar de empezar por el crímen, han empezado por la maquinación que conduce a él. El relato está escrito enteramente desde el punto de vista de la víctima, lo que constituye la misma esencia del suspense (...) El héroe del libro es un hombre sobre quien se ha lanzado una maldicion y que, poco a poco, se ve aplastado por apariencias que ya no comprende. Los autores han querido en la medida de lo posible deshacerse de los lugares comunes de la novela policiaca" explica la introducción de la novela, publicada en España por Planeta en 1985 (Colección BestSellers, Serie Negra).
Empujado por Luciana, su amante, Ravinel asesina a su mujer Mireille como resultado de una maquinación diabólica. Las circunstancias en que ha sido asesinada hacen sospechar a la policía de que se trata de un suicidio. sin embargo, al poco tiempo Ravinel empieza a recibir cartas de la víctima y a sospechar que su mujer no murió, como él creía. ¿Qué sucedió, entonces, realmente?
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Hueso dijo
Hola. En mi Blog te dejo una invitación a sumarte a la cadena Meme. Un saludo bloguero.
18 Enero 2007 | 08:49 AM